La niña mojon.
De cuando en cuando en nuestro país ocurren hechos de una insignificancia histórica, que de no ser por su efímera trascendencia publicitaria en los medios de comunicación, pasarían sin pena ni gloria. Estoy pensando en el jarro colmado de agua que una niña de 14 años disparó sobre la Ministra de Educación. No me referiré a sí estuvo bien o no, ya que para los adictos a lo políticamente correcto, existe una posibilidad, y tal, fue transversal. Desde Juanito Coloma a Lalo Frei salieron a besuquear a la Ministra, era que no... mi interés refiere a lo lateral, así caben la defensa de la madre de Música, los condescendientes comentarios del gremio de los profesores, los aplausos de los compañeros, entre otros.
Pues bien. Es cierto que la educación está en un estado involutivo en lo que respecta a su función sociocultural en nuestro país, también es cierto que el ministerio de educación del actual gobierno lleva tres cambios y es cierto también que una gran porción de chilenos ve en el sistema educativo la opción de “surgir”, de cambiar el destino impuesto por la cuna. Al meter éstos elementos a la juguera, y otros tantos más, es de perogrullo el descontento, la irritación y la impotencia de ver que todo sigue desde igual a peor. Sin embargo, el respeto a la autoridad no se nos debe olvidar jamás. ¿Es bajo el gobierno de la concertación que las clases de educación cívica se suprimieron?
Como decía anteriormente lo que me es interesante es lo lateral, y por tanto en este caso, se remite al arte de los comentarios. Por ello parto con los de la Señora Bachelet, por ser la más protocolarmente importante, y solo, por ser la implicada dejaré a la ministra para el final. Según la presidenta de todos los chilenos el jarronzazo constituye un acto que lesionaría nuestra democracia. Creo que eso es exagerar el argumento, ya que no creo que una mocosa que apenas sabe pronunciar palabras de dos sílabas destruya nuestra tan perfecta democracia. Quizá para los que odian al binominal exista una posibilidad. El asunto es más simple, fue una falta de respeto muy grave y que merece sanción.
Continuo con la interesante propuesta de Alcaino, el impopular. Desde hace un buen tiempo los estudiantes de educación media se han dedicado a desfilar en sus colegios pantalones a medio poto, minifaldas arrancadoras de suspiros, extravagantes y ambiguos atuendos, bufandas palestinoides, entre otras. La conducta, pese a esta permisiva disciplina, se ha visto vulnerada por cortaplumazos, charchazos varios a profesores, sexo oral en plazas, con barra incluida, sin que tanto consentimiento sea favorable. En este escenario laxo las notas, no mejoran, el conocimiento tampoco. Es por ello que entiendo el ¡Basta! Del alcalde de Santiago. Y es que echar sin asco a Música, con su corte de pelo de tintes anárquicos, es digno de imitar. Arriesgando demanda de los barbones abogados de derechos humanos, y toda su parafernalia, de vez en cuando un par de correazos harto bien que le harían a esta recalcitrante niñita. Claro, el orden es impopular, incluso llamado de forma antojadiza represión. He ahí que Alcaino no se preste para medianías y se disponga a la expulsión.
En tal caso, ya sabemos lo que opina la madre de esta adorable criatura. Oportunamente salió en defensa, incluso la vi tratando de entender un párrafo legal por la demanda que carabineros interpuso en el tribunal de familia por daño a la autoridad pública. ¡Bien hecho mierda! Tal como lo expone el profesor Gonzalo Rojas, la educación parte por casa, en este entendido supone que los primeros a llamar al orden son los padres de familia, con el ejemplo que ha dado tal madre se ha avanzado un paso hacia atrás. Hay un factor que se tiende a desconocer, y más allá de los minutos de fama que música y su familia desean, es que desde la niñez hasta fines de la adolescencia se está en un constante proceso de formación, instrucción, adiestramiento, educación al fin y al cabo. Y en esa tarea son pilares fundamentales el hogar y el colegio. Tal como lo dijera esta niñita, el establecimiento es su segundo hogar. Lo que no me quedó claro era sí se refería en un sentido permisivo.
Las consecuencias del chapuzón son variadas, pero las que refieren a los pares de esta señorita es más preocupante. Entre aplausos, abrazos y palmoteos surtidos recibieron a la niña mojón sus compañeros de clase y de colegio, toda una heroína, cuan Juana de Arco, todo por tener la valentía de haber hecho lo que todos alguna vez desearon y que nunca se atrevieron hacer, sea por timidez, o en último caso, respeto. Tal como dicen los abuelos, la estupidez es contagiosa. Impresiona, que dado el amplio acceso a la información y medios altamente tecnologizados esta premisa se siga manteniendo.
Sin duda las almas en formación que resultan ser los compañeritos de ésta criatura no sean tan estúpidas, sólo son un puñado de cabros lesos dispuestos a celebrar todo lo que esté contra cualquier cosa. No obstante no es posible mantener el mismo principio con el gremio de profesores, y su declaración de prensa. Al parecer en las capas educadoras de este país prima la condescendencia por sobre el respeto, el ejemplo. De partida, no fue un vaso de agua, todos vimos un jarrón, no el de Condoro Lagos, sí uno de vidrio. Detalle. Pero de ahí a “entender” el actuar de la niñita es simplemente una estupidez mayúscula, ¿con qué moral después llamarán al orden cuando se acuerden que tienen que enseñar?.
Hay una facilista tergiversación de ciertos sectores a entender todo acto de orden como represión, manipulando a la sociedad entera a través de lo que fue el gobierno militar. Gracias a estas licencias una niñita es capaz de agredir a una máxima autoridad, que dicho sea de paso y tal como alguien lo mencionó hoy en una carta al director, qué hacía ella, niña de 14 años, discutiendo políticas públicas; y de forma contumaz negar cualquier arrepentimiento o insinuación de pedir disculpas. Algunos ya deben estar pensando en el profundo daño psicológico que le significaría a esta adolescente en su formación humillarse ante todo un país para pedir perdón.
Para finalizar, y tal como lo dije al principio, dejé a la ministra para el final, de modo de reflejar su postura frente a este hecho como conclusión. Ella no quiere expulsar a la niña mojón, solo quiere sentarse a conversar con ella. No es que esté a favor de la expulsión, únicamente estoy pensando en el aprendizaje vicario, y es que con tal relajo de la autoridad es poco lo que podemos esperar. El contubernio entre gobierno, profesores y padres es preocupante, alarmante, sobre todo ahora que Alcaino anunció su retiro. ¿Represión? No, solo orden. De ahí parte todo.
Pues bien. Es cierto que la educación está en un estado involutivo en lo que respecta a su función sociocultural en nuestro país, también es cierto que el ministerio de educación del actual gobierno lleva tres cambios y es cierto también que una gran porción de chilenos ve en el sistema educativo la opción de “surgir”, de cambiar el destino impuesto por la cuna. Al meter éstos elementos a la juguera, y otros tantos más, es de perogrullo el descontento, la irritación y la impotencia de ver que todo sigue desde igual a peor. Sin embargo, el respeto a la autoridad no se nos debe olvidar jamás. ¿Es bajo el gobierno de la concertación que las clases de educación cívica se suprimieron?
Como decía anteriormente lo que me es interesante es lo lateral, y por tanto en este caso, se remite al arte de los comentarios. Por ello parto con los de la Señora Bachelet, por ser la más protocolarmente importante, y solo, por ser la implicada dejaré a la ministra para el final. Según la presidenta de todos los chilenos el jarronzazo constituye un acto que lesionaría nuestra democracia. Creo que eso es exagerar el argumento, ya que no creo que una mocosa que apenas sabe pronunciar palabras de dos sílabas destruya nuestra tan perfecta democracia. Quizá para los que odian al binominal exista una posibilidad. El asunto es más simple, fue una falta de respeto muy grave y que merece sanción.
Continuo con la interesante propuesta de Alcaino, el impopular. Desde hace un buen tiempo los estudiantes de educación media se han dedicado a desfilar en sus colegios pantalones a medio poto, minifaldas arrancadoras de suspiros, extravagantes y ambiguos atuendos, bufandas palestinoides, entre otras. La conducta, pese a esta permisiva disciplina, se ha visto vulnerada por cortaplumazos, charchazos varios a profesores, sexo oral en plazas, con barra incluida, sin que tanto consentimiento sea favorable. En este escenario laxo las notas, no mejoran, el conocimiento tampoco. Es por ello que entiendo el ¡Basta! Del alcalde de Santiago. Y es que echar sin asco a Música, con su corte de pelo de tintes anárquicos, es digno de imitar. Arriesgando demanda de los barbones abogados de derechos humanos, y toda su parafernalia, de vez en cuando un par de correazos harto bien que le harían a esta recalcitrante niñita. Claro, el orden es impopular, incluso llamado de forma antojadiza represión. He ahí que Alcaino no se preste para medianías y se disponga a la expulsión.
En tal caso, ya sabemos lo que opina la madre de esta adorable criatura. Oportunamente salió en defensa, incluso la vi tratando de entender un párrafo legal por la demanda que carabineros interpuso en el tribunal de familia por daño a la autoridad pública. ¡Bien hecho mierda! Tal como lo expone el profesor Gonzalo Rojas, la educación parte por casa, en este entendido supone que los primeros a llamar al orden son los padres de familia, con el ejemplo que ha dado tal madre se ha avanzado un paso hacia atrás. Hay un factor que se tiende a desconocer, y más allá de los minutos de fama que música y su familia desean, es que desde la niñez hasta fines de la adolescencia se está en un constante proceso de formación, instrucción, adiestramiento, educación al fin y al cabo. Y en esa tarea son pilares fundamentales el hogar y el colegio. Tal como lo dijera esta niñita, el establecimiento es su segundo hogar. Lo que no me quedó claro era sí se refería en un sentido permisivo.
Las consecuencias del chapuzón son variadas, pero las que refieren a los pares de esta señorita es más preocupante. Entre aplausos, abrazos y palmoteos surtidos recibieron a la niña mojón sus compañeros de clase y de colegio, toda una heroína, cuan Juana de Arco, todo por tener la valentía de haber hecho lo que todos alguna vez desearon y que nunca se atrevieron hacer, sea por timidez, o en último caso, respeto. Tal como dicen los abuelos, la estupidez es contagiosa. Impresiona, que dado el amplio acceso a la información y medios altamente tecnologizados esta premisa se siga manteniendo.
Sin duda las almas en formación que resultan ser los compañeritos de ésta criatura no sean tan estúpidas, sólo son un puñado de cabros lesos dispuestos a celebrar todo lo que esté contra cualquier cosa. No obstante no es posible mantener el mismo principio con el gremio de profesores, y su declaración de prensa. Al parecer en las capas educadoras de este país prima la condescendencia por sobre el respeto, el ejemplo. De partida, no fue un vaso de agua, todos vimos un jarrón, no el de Condoro Lagos, sí uno de vidrio. Detalle. Pero de ahí a “entender” el actuar de la niñita es simplemente una estupidez mayúscula, ¿con qué moral después llamarán al orden cuando se acuerden que tienen que enseñar?.
Hay una facilista tergiversación de ciertos sectores a entender todo acto de orden como represión, manipulando a la sociedad entera a través de lo que fue el gobierno militar. Gracias a estas licencias una niñita es capaz de agredir a una máxima autoridad, que dicho sea de paso y tal como alguien lo mencionó hoy en una carta al director, qué hacía ella, niña de 14 años, discutiendo políticas públicas; y de forma contumaz negar cualquier arrepentimiento o insinuación de pedir disculpas. Algunos ya deben estar pensando en el profundo daño psicológico que le significaría a esta adolescente en su formación humillarse ante todo un país para pedir perdón.
Para finalizar, y tal como lo dije al principio, dejé a la ministra para el final, de modo de reflejar su postura frente a este hecho como conclusión. Ella no quiere expulsar a la niña mojón, solo quiere sentarse a conversar con ella. No es que esté a favor de la expulsión, únicamente estoy pensando en el aprendizaje vicario, y es que con tal relajo de la autoridad es poco lo que podemos esperar. El contubernio entre gobierno, profesores y padres es preocupante, alarmante, sobre todo ahora que Alcaino anunció su retiro. ¿Represión? No, solo orden. De ahí parte todo.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home